El comunicador del futuro
Todo
estudiante universitario guarda la ilusión de concluir sus estudios, y poner en práctica todo lo aprendido. Y el
estudiante de Ciencias de la Comunicación no es la excepción. Pero en algunas ocasiones, esa ilusión
desaparece cuando se enfrenta con la
realidad de los campos laborales.
En nuestra
formación académica- profesional
como estudiantes de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional
Federico Villarreal, predomina el nivel práctico y en menos medida el ámbito
metodológico. Lo mismo sucede en las principales universidades del Perú; en la
Universidad de Lima, La Pontificia Universidad Católica del Perú, Universidad
Nacional Mayor de San Marcos, Universidad de Ciencias Aplicadas, La Universidad
San Martín de Porres y la Universidad San Ignacio de Loyola. Esto significa,
que cada casa de estudio ofrece al mercado
laboral un egresado “capaz de manejar las
nuevas tecnologías comunicacionales”, respondiendo a las demandas del sector industrial del país.
Si bien es cierto, el uso de las distintas
tecnologías juega un papel fundamental en la formación de la carrera, es
importante resaltar que vivimos en una sociedad sumergida en los cambios tecnológicos y que continuamente lo que hoy
es innovación dentro de pocos años pasa a ser una herramienta obsoleta. Por lo
tanto el manejo de las tecnologías no contribuye, con la formación que debería
tener todo comunicador para desenvolverse en el campo laboral.
El
comunicador debe tener una formación holística, es decir, tiene que conocer las transformaciones
sociales con objetividad, para esto debe recibir una formación mucho más
humanística y metodológica donde conozca sobre economía, política, filosofía,
psicología, sociología etc. También es conveniente la incorporación de la investigación aplicada sobre temas de toda índole, dándole
preferencia a temas relacionados a la comunicación y a la sociedad. Que todo
vaya orientado al desarrollo político, social y económico. El comunicador debe
saber investigar, en especial crear, ejecutar y evaluar proyectos sociales
que respondan a la problemática de la nación.
El eje teórico también es importante,
porque es el conocimiento que se adquiere y va a perdurar a lo largo del tiempo, como se
mencionó las tecnologías van cambiando, la teoría queda y debe dedicarse más
tiempo a su aprendizaje. Esta formación holística es la que requiere la
sociedad, pues solicita un egresado que conozca de todo y responda a las
transformaciones de la sociedad profesionalmente.
Las universidades que imparten la carrera
de Comunicaciones, ofrecen una malla curricular con cursos prácticos, teóricos,
aplicados, complementarios humanísticos y de investigación, pero no todas cumplen
con la cantidad necesaria de cursos, al momento de formar
un profesional con la capacidad de manejar diversas situaciones en un
determinado ámbito. Por ello, debe existir un equilibrio de los ejes en
formación profesional de todo comunicador.
Por otra parte, se considera que los cursos
humanísticos, no solo deben impartirse
durante los primeros ciclos de formación académica, sino que deben ser llevados
hasta la culminación de la carrera, con esto se logrará que el estudiante fortalezca su
espíritu crítico y de análisis, porque estará constantemente estudiando,
comparando, criticando, evaluando, e
interpretando la realidad.
Los campos laborales que ofrecen las
universidades ya mencionadas, promocionan un campo laboral donde predominan los
distintos medios de comunicación masiva, ya sea
radio, televisión, prensa escrita, etc.; así como en las agencias de
publicidad y en las empresas nacionales y privadas en lo que respecta a
relaciones públicas. Se observa que estos
campos laborales son los más comunes.
El comunicador del futuro no debe
limitarse a pensar que el campo laboral está solo en los grandes medios de
comunicación de masas, sino que, existe una infinidad de instituciones donde el
comunicador puede desempeñarse.
Finalmente, para atender las diferentes
demandas comunicacionales el profesional de la Comunicación, debe recibir una
formación sólida en especial en el eje humanístico. Es necesario que este
conozca su sociedad y a partir de ello pueda
emprender nuevos retos comunicacionales. Lo común es que el comunicador se
especialice en una sola área, pero podemos enfrentar los retos y lograr que sea
diferente. La formación académica no debe limitarse. Los comunicadores juegan un
rol muy importante en el desarrollo de la sociedad, por tal motivo la formación
debe ser significativa. Y si la universidad no es capaz de brindarla, el
estudiante debe buscar todos los medios para adquirir los nuevos conocimientos.
De nosotros depende que seamos agentes de
cambio, que trabajemos en función de la sociedad, en el desarrollo de los
grupos sociales. Por eso siempre debemos cuestionar nuestra formación, si los
conocimientos que estamos recibiendo nos ayudarán el día de mañana a enfrentar y enaltecer tan difícil papel
social como lo es el de los Comunicadores y a procurar cambios positivos,
productivos, colmados de principios y valores que contribuyan en la
construcción de una mejor sociedad.
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